El primer miniordenador de este tipo que me planteé comprar no fue una Raspberry Pi, fue una BeagleBone. Por eso le tengo cariño a todo lo que sale de BeagleBoard.org, aunque al final me decantara por la Raspberry Pi. La BeaglePlay es su placa Linux más reciente aunque es de 2023 y, como rival de la Raspberry Pi, juega en la misma liga sobre el papel. Sin embargo, su orientación es distinta: Texas Instruments la presenta como hardware industrial. Además entra aquí un detalle que me interesa de forma especial, su GPU PowerVR, porque conecta lo que especulé sobre la futura Raspberry Pi 6.
BeaglePlay, un rival de la Raspberry Pi con sello industrial
La BeaglePlay salió en 2023 a un precio de 99 dólares y, desde el principio, BeagleBoard.org la orientó hacia la conectividad y la industria. Texas Instruments la incluye en su catálogo como placa de evaluación del SoC Sitara AM625. De hecho, la propia web de TI aclara que no ofrece soporte de diseño directo para el producto y que cualquier consulta se gestiona a través de BeagleBoard.org. Los casos de uso que describen lo dejan claro: pasarelas de automatización industrial, cartelería digital, interfaces hombre-máquina (HMI) y pasarelas de sensores.
Es una placa pensada para empotrar dentro de un equipo, más que para tenerla suelta sobre la mesa. A diferencia de la Raspberry Pi, que nació para enseñar informática en las aulas, la BeaglePlay parte de un público profesional. Aun así, cualquiera con 99 dólares puede comprarla y trastear con ella, igual que en su día hicimos con la BeagleBone Black.


El SoC Sitara AM625 y la GPU PowerVR
El cerebro de la BeaglePlay es el Texas Instruments AM625, también llamado AM6254. Lleva cuatro núcleos Cortex-A53 a 1,4 GHz, que es la familia de CPU de bajo consumo que han usado muchas placas de gama media. Junto a ellos hay un Cortex-M4F a 400 MHz para tareas de tiempo real y un Cortex-R5F. Además incorpora un subsistema PRU, una unidad programable en tiempo real que TI emplea para generar señales y protocolos a medida.
En la parte gráfica está lo que más me llama la atención, una GPU PowerVR Rogue AXE-1-16M. Esta GPU soporta OpenGL ES 3.1 y Vulkan 1.2, y mueve hasta 2048×1080 a 60 fps. No es una bestia gráfica, pero cumple de sobra para una interfaz o un panel táctil. Lo interesante es de quién viene: PowerVR es la arquitectura gráfica de Imagination Technologies, la misma compañía británica que diseñó las GPU de los primeros iPhone.
Conectividad, lo que de verdad diferencia a la BeaglePlay
Si por algo destaca esta placa es por cómo se comunica. Tiene un puerto Gigabit Ethernet clásico (RJ45) y, además, un puerto de single-pair Ethernet sobre conector RJ11. Este segundo puerto va limitado a 10 Mbps, pero alcanza distancias mucho mayores y lleva alimentación por la propia línea de datos (PoDL). Es una tecnología pensada para sensores industriales lejanos, no para tu escritorio.
En inalámbrico trae WiFi de doble banda (2,4 y 5 GHz) mediante un módulo WiLink 8. El componente más interesante, sin embargo, es el chip CC1352P7, un MCU inalámbrico de Texas Instruments que añade Bluetooth Low Energy, Zigbee y radio sub-GHz bajo el estándar 802.15.4. Con BeagleConnect, ese chip permite hablar con sensores remotos a cientos de metros. Para añadir periféricos sin soldar, la BeaglePlay no usa el típico header de 40 pines (GPIO) de la Raspberry Pi. En su lugar monta conectores mikroBUS, Grove y QWIIC, que enchufan módulos comerciales directamente.

Características de la BeaglePlay
- CPU: Texas Instruments Sitara AM625 (AM6254)
- Quad-core Cortex-A53 a 1,4 GHz (512 KB de caché L2 compartida)
- Cortex-M4F hasta 400 MHz para tiempo real
- Cortex-R5F y subsistema PRU dual a 333 MHz
- GPU: PowerVR Rogue AXE-1-16M, OpenGL ES 3.1 y Vulkan 1.2, hasta 2048×1080 a 60 fps (>8 GFLOPs)
- RAM: 2 GB DDR4
- Almacenamiento:
- Vídeo:
- Audio: salida por HDMI (sin jack analógico)
- LAN:
- 1 x Gigabit Ethernet (RJ45)
- 1 x single-pair Ethernet 10 Mbps (RJ11) con alimentación por línea de datos (PoDL)
- Wi-Fi / Bluetooth:
- WiFi 4 de doble banda (2,4 y 5 GHz) vía módulo WiLink 8 WL1807
- Bluetooth LE 5.2, Zigbee y sub-GHz (802.15.4) mediante el MCU TI CC1352P7
- USB:
- 1 x USB Type-C (alimentación y datos)
- 1 x USB Type-A host
- Expansión (en lugar del header de 40 pines): conectores mikroBUS, Grove y QWIIC
- Otros:
- Alimentación: USB-C a 5 V
- Tamaño: 82,5 × 80 mm, 55,3 g
- Precio: 99 $ de salida (en Europa vía element14, Mouser, DigiKey y okdo/RS)
- Sistemas operativos:
- Más información:


Review de la BeaglePlay en element14
En la comunidad de element14 hay una review de tipo RoadTest, firmada por Fred27, que probó la BeaglePlay junto a su placa compañera, la BeagleConnect Freedom. El autor conoce bien las BeagleBone, así que encaja con el público al que apunta la placa. Su objetivo era comprobar si de verdad es tan plug-and-play como se promociona: conectar sensores por mikroBUS, Grove y QWIIC, primero en local y luego en remoto a través de la Freedom. De hecho, la compara con otras placas de BeagleBoard y con SBC como la Raspberry Pi.
Lo mejor llega con los sensores sencillos. Un acelerómetro Grove por I2C le funcionó en unos diez minutos, reutilizando una librería de Python pensada para la Raspberry Pi y cambiando el número de bus. Los dispositivos QWIIC, también por I2C, funcionaron sin demasiada complicación. Además aporta un truco práctico: conectar el VS Code del ordenador a la placa con la extensión Remote-SSH y trabajar por SSH, más cómodo que la terminal a secas y que también expliqué en el blog como hacerlo con la Raspberry Pi. En ese terreno, la placa cumple la promesa de bajar la barrera de entrada.
El problema aparece en cuanto se sale de lo básico. Los sensores analógicos necesitan un ADC que en la BeaglePlay cuelga del bus SPI, y no hay documentación sobre ese SPI, así que el autor los dejó por imposible. Con mikroBUS apenas avanzó, y con la BeagleConnect Freedom solo pudo lanzar la demo de sensores ya hecha. Su conclusión es directa: buen hardware, pero documentación a medias, y eso pesa más cuando se vende como más fácil que los modelos anteriores.
Conviene situar esa review en su momento: es de junio de 2023, con la placa recién salida. Desde entonces, la documentación oficial ha mejorado bastante. El capítulo de expansión, que entonces estaba vacío, hoy describe los pines de mikroBUS. Entre ellos están el SPI y la entrada analógica que el autor no logró usar. También documenta Grove y QWIIC. Además existe una sección de demos y tutoriales con guías para cámaras CSI, pantallas OLDI, el RTC y el desarrollo en Zephyr para el CC1352P7. Esa página de expansión se actualizó por última vez en abril de 2026, aunque algún punto sigue marcado como pendiente. En resumen, hoy se parte de mejor base que en 2023.
PowerVR y la futura Raspberry Pi 6
Aquí llega la parte especulativa, así que la cuento en condicional. La Raspberry Pi siempre ha usado GPU VideoCore diseñadas por Broadcom, y la Pi 5 monta una VideoCore VII. Ahora bien, circulan rumores de que Broadcom habría frenado el desarrollo de nuevas VideoCore y de que no habría una VideoCore VIII en preparación. Si eso se confirmara, la Raspberry Pi 6 tendría dos caminos: estirar la VideoCore VII con más núcleos y frecuencia, o licenciar IP gráfica de un tercero.
Y aquí es donde PowerVR vuelve a la conversación. Imagination Technologies lleva un par de años empujando su regreso, con soporte de DirectX y GPU de bajo consumo basadas en RISC-V. La BeaglePlay permite ver hoy cómo se comporta una placa Linux con una GPU PowerVR moderna y este mismo año, en febrero de 2026, anunciaron que tenían soporte open-source completo en el kernel general. No afirmo que la Pi 6 vaya a montar PowerVR, sería arriesgado asegurarlo. Aun así, el escenario es plausible y por eso esta placa me parece más relevante de lo que su antigüedad sugiere. Qué procesador y qué GPU podría llevar la Pi 6 lo repasé en otro artículo.
La BeaglePlay no le va a quitar el sitio a la Raspberry Pi para uso doméstico. Su público es industrial o educativo, pero universitario o de formación técnica y su precio de 99 $ ya no es tan caro si la encuentras disponible. Aun así, me parece una placa honesta y muy bien conectada, y su GPU PowerVR la convierte en un buen sitio para entender hacia dónde podría evolucionar el hardware de las placas Linux. Si te dedicas a sensores, pasarelas o HMI, merece una mirada seria.
Si te interesan otras placas de la marca, ya hablé de la BeagleV con RISC-V, y tienes el resto de comparativas en la sección de rivales y alternativas a la Raspberry Pi.




