En cuanto pasan un par de años de la salida de una Raspberry Pi surge la pregunta: ¿qué llevará dentro la Raspberry Pi 6? Hasta hace poco solo había especulación de blogs y listas de deseos. Ahora, en cambio, empezamos a tener algo más de información aunque aún quede tiempo por delante. La propia fundación ha dado pistas en su informe anual de 2025 (el PDF «Raspberry Pi Holdings PLC Annual Report and Accounts 2025» de ese enlace) y Eben Upton ha hablado claro sobre los plazos. Así que vamos a separar lo que sabemos de lo que imaginamos.
Además de que ya sabemos que no llegará antes de 2028. Eso no significa que en el informe a los inversores se hable hasta Pero el SoC de la Raspberry Pi 6 ya está en desarrollo, hay un contrato firmado con Broadcom hasta 2030 y un fichaje muy revelador en el equipo. Empecemos por lo primero que todos quieren saber.
Hasta 4 veces se menciona a la Raspberry Pi 6 en el Investors report.




Cuándo llegará la Raspberry Pi 6
Si te habías hecho ilusiones con 2026 o 2027, ya sabemos que no hay nada en camino. Eben Upton ha indicado que la Raspberry Pi 6 no llegará antes de principios de 2028. El motivo principal más que técnico es económico: la escasez global de memoria DRAM, disparada por la demanda de la IA, hace que este sea un mal momento para lanzar un ordenador nuevo.
De hecho, los plazos encajan con el patrón histórico. Cada generación importante de Raspberry Pi llega cada cuatro o cinco años. La Pi 4 fue de 2019 y la Pi 5 de 2023. Por eso, sumar ese intervalo nos lleva directamente a 2028. Upton incluso estiró un poco la horquilla a 4-4,5 años en su última intervención pública.
Ahora bien, no se trata solo de palabras. El informe anual de Raspberry Pi Holdings de 2025 lo confirma por escrito y de forma contable, que es mucho más serio que cualquier rumor. Esta deriva hacia empresa cotizada la conté en detalle en la historia de Raspberry Pi de fundación a bolsa.
La prueba documental: la Pi 6 ya está en desarrollo
En las notas contables del informe anual aparece una frase muy clara. Hablando de los costes de desarrollo capitalizados, mencionan «la finalización de la Raspberry Pi 500+, el desarrollo en curso de la Raspberry Pi 6 y productos semiconductores relacionados». En las cuentas el desarrollo de la Pi 6 ya consume dinero suficiente como para registrarlo como activo intangible.
Esa partida no es menor. Los costes de desarrollo en curso (lo que ellos llaman pipeline development) pasaron de 34,5 a 53,9 millones de dólares en un solo año. Es decir, casi 20 millones adicionales destinados en buena parte a la Pi 6 y a los nuevos chips que la acompañarán.
La Pi 5 cierra su línea con la 500+
El mismo informe deja otra pista importante para quien sigue el catálogo de cerca. Upton escribe que con el lanzamiento de la Raspberry Pi 500+ «se redondea la línea de producto de quinta generación, liberando al equipo de ingeniería para centrarse en la Raspberry Pi 6».
Eso significa que la generación Pi 5 está oficialmente cerrada. Traducido al lenguaje de quien espera novedades: lo más probable es que no haya un modelo Pi 5A ni ninguna otra variante de esta generación. La Fundación Raspberry Pi parece haber dado por terminado el ciclo de la quinta generación con ese teclado de gama alta.
El SoC de la Raspberry Pi 6 será de Broadcom
Aquí está, para mí, el dato más interesante de todo el informe. En los eventos posteriores al cierre del ejercicio, la nota 27 detalla una modificación del acuerdo de suministro con Broadcom. El nuevo contrato, efectivo desde el 1 de enero de 2026, tiene un valor aproximado de 300 millones de dólares para el periodo 2026-2030.


Antes el compromiso eran tres años; ahora son cinco. Esto cambia las cosas, porque deja de ser especulación. La Raspberry Pi 6 debe llevar un SoC de Broadcom, y hay un compromiso financiero firmado que cubre todo el periodo de desarrollo y lanzamiento. Cualquier rumor sobre un cambio de proveedor a MediaTek o similares queda en mi opinión prácticamente descartado.
Conviene recordar de dónde venimos. La Pi 4 montaba el BCM2711 con núcleos Cortex-A72, y la Pi 5 estrena el BCM2712 con Cortex-A76. La numeración de la familia BCM27xx sugiere que el sucesor lógico sería un BCM2714 o similar.
Qué CPU ARM podría llevar
Cada generación de Raspberry Pi salta dos o tres microarquitecturas de ARM respecto a la anterior. El candidato más razonable como sucesor del Cortex-A76 es el Cortex-A78, de la misma familia ARMv8. Ofrece una mejora de IPC en torno al 15-20% y mantiene la compatibilidad total con el ecosistema actual.
Existe una opción más ambiciosa, el Cortex-A720 de arquitectura ARMv9.2, con mayor eficiencia. Sin embargo, exige un nodo de fabricación más moderno (6 nm o menos), lo que encarece el chip. En un contexto de costes de memoria disparados, lo más prudente sería el A78 en un nodo mejorado respecto a los 16 nm actuales del BCM2712.

Sobre la IA, Upton fue tajante. Descartó incluir una NPU integrada, afirmando que ven «la CPU como el espacio para el cómputo de IA». La aceleración seguirá llegando por accesorios externos como el AI HAT+2, no soldada en la placa.
La gran incógnita: ¿seguirá habiendo VideoCore?
La parte gráfica es la más interesante y la menos clara. La Pi 4 estrenó el VideoCore VI y la Pi 5 monta el VideoCore VII a 800 MHz, con soporte Vulkan 1.2. El salto lógico sería un VideoCore VIII, pero aquí aparece la duda.
Hay rumores de que Broadcom habría detenido el desarrollo del VideoCore y de que no existe un VideoCore VIII en camino. No hay confirmación oficial ni en un sentido ni en otro. Si ese rumor fuera cierto, caben dos salidas: mantener el VideoCore VII con más núcleos y mayor frecuencia, o cambiar a una IP de GPU de terceros.
El VideoCore es tecnología británica de Cambridge
Merece la pena recordar el origen, porque explica por qué este linaje gráfico es tan especial. La estirpe del VideoCore arranca con Alphamosaic, una empresa fundada en Cambridge en el año 2000 como spin-out de Cambridge Consultants. Broadcom la adquirió en 2004 por 123 millones de dólares y heredó tanto la tecnología como el equipo de ingeniería de Cambridge.
Es decir, el VideoCore es tecnología genuinamente británica en su origen, aunque su propiedad sea estadounidense desde hace dos décadas. Ese equipo sigue en Cambridge. Además, desde 2014 el driver V3D en Mesa es completamente de código abierto, una fortaleza enorme del ecosistema Pi frente a otros rivales que dependen de drivers propietarios.

El fichaje que da que pensar
Y aquí entra el detalle que nadie esperaba. En el mismo informe se anuncia que Tim Mamtora se ha incorporado como director de operaciones (COO). Su cargo anterior: CTO de Imagination Technologies, la empresa británica que desarrolla las GPU PowerVR.
No implica necesariamente que la Pi 6 vaya a montar una PowerVR. Cambiar de VideoCore a otra IP rompería el principio de continuidad del software que la fundación defiende siempre. Pero si el VideoCore VIII no existe y el ex-CTO de Imagination está ahora en casa, sería muy difícil ignorar la coincidencia. Es la pista más intrigante de toda la arquitectura gráfica de la Pi 6.
PowerVR ya está apareciendo en placas rivales
Y hay un dato más que refuerza esta pista. Imagination está colocando su GPU PowerVR en SoCs económicos que acaban en placas competidoras de la Raspberry Pi. El ejemplo más claro es el Allwinner A733, un chip octa-core con dos Cortex-A76 y seis Cortex-A55 que monta una GPU Imagination PowerVR BXM-4-64 MC1 y una NPU de 3 TOPS.
Ese SoC ya está en el mercado en varias placas. La Radxa Cubie A7A, la versión compacta Cubie A7Z e incluso la Orange Pi 4 Pro lo usan, con hasta 16 GB de LPDDR5 y soporte para OpenGL ES 3.2, Vulkan 1.3 y OpenCL 3.0. Sobre el papel, es bastante potente para su precio.
Conviene aclarar que esto no es un cambio en el modelo de negocio de Imagination. La empresa siempre ha licenciado su IP a quien pague, igual que hizo durante años con Apple. Lo que sí ha cambiado es dónde aparece: tras perder a Apple en 2017 y pasar a manos de capital chino, Imagination busca volumen en chips económicos. Antes estaba en productos premium; ahora, en SoCs de tablets Android baratas que de rebote parece que están llegando a los SBC.

El problema de fondo: los drivers abiertos
Aquí está el matiz que más afecta a una hipotética Pi 6. El talón de Aquiles de PowerVR siempre han sido los drivers de código abierto en Linux. Históricamente han dado problemas, lo que obliga a depender de imágenes de sistema desactualizadas que entrega el propio fabricante.
Un detalle muy revelador: por lo visto Radxa solo volvió a la familia Allwinner después de que el fabricante se comprometiera a mejorar el soporte de código abierto. Aun así, la comunidad sigue señalando que la GPU exige más esfuerzo de configuración que una Mali con el driver libre Panfrost.
Esto choca de frente con la filosofía de la fundación. El VideoCore tiene driver V3D abierto en Mesa desde 2014, mantenido por un solo equipo. Adoptar PowerVR significaría renunciar a esa ventaja por una IP con fama de drivers cerrados.
Lo que delata el código abierto de PowerVR
Y aquí viene el giro que cambia esa respuesta. Si uno mira el GitHub de PowerVR o, mejor aún, el progreso en Mesa y en el kernel Linux, se ve que esa objeción se está reduciendo mes a mes. El driver open source de PowerVR llegó a Mesa 25.3, con las GPU IMG AXE e IMG BXS pasando la conformidad Khronos de Vulkan 1.0. Las cores AXE-1-16M y BXS-4-64 están soportadas en el kernel Linux 6.16 y posteriores, y se irán sumando más GPU en versiones futuras. Además, el código de Vulkan 1.2 pasará la validación de conformidad de Khronos durante 2026.
Hay un detalle especialmente relevante: el soporte de Zink. Gracias a Zink, el driver Vulkan abierto puede ejecutar aplicaciones OpenGL y OpenGL ES. Eso cubre precisamente el hueco histórico de PowerVR con OpenGL en Linux, que era el problema de fondo. En octubre de 2025 se fusionó en Mesa todo el trabajo de Vulkan 1.2, y desde entonces el equipo ha seguido completando las piezas que faltaban.
Phoronix, referencia indiscutida en drivers gráficos para Linux, ha confirmado el calendario y el detalle técnico de este avance. El trabajo aterriza oficialmente en Mesa 26.1, prevista para mediados del segundo trimestre de 2026. La pieza clave llegó al extender el propio Zink para que funcionara con el framework KMSRO de Mesa. Ese framework cubre los casos en los que la GPU y el controlador de pantalla no comparten driver de kernel. Es exactamente el caso de PowerVR, donde Imagination solo aporta la IP de la GPU. Y, curiosamente, también sería el de la Raspberry Pi.
La cobertura del driver alcanza también a las cores que vemos en los SBC rivales. El soporte incluye la AXE-1-16M de la serie A y las BXS-4-64, BXM-4-64 y BXM-4-128 de la serie B. Es decir, contempla exactamente el BXM-4-64 del Allwinner A733. Y en diciembre de 2025 se fusionó un refactor de soporte multi-arquitectura que prepara la base para nuevas GPUs. Para 2028, cuando llegue la Pi 6, ese driver llevará seis años madurando.
Lo que el código delata es que Imagination está cumpliendo de forma sostenida su compromiso con el código abierto. Eso no convierte a PowerVR en favorito —el VideoCore sigue siendo la apuesta lógica por inercia, equipo y ecosistema—, pero sí desactiva el principal argumento que lo descartaba. Sumado al fichaje de Mamtora y a la presencia creciente de PowerVR en placas rivales, el escenario alternativo es creíble.

Luces y sombras de apostar por PowerVR
Y aquí entra la pieza que cambia más la lectura de todo lo anterior: el Pixel 10 de Google. En agosto de 2025, Google hizo justo el movimiento que estaríamos hipotetizando para la Pi 6. Abandonó las Mali de ARM, que llevaba usando desde el primer Tensor, y se pasó a una PowerVR DXT-48-1536 en su nuevo chip Tensor G5. El Tensor G6 del Pixel 11 reutilizaría la misma familia.
Así que no solo hay placas chinas si no que también hay móviles de primer nivel usándolo. Imagination, por primera vez desde que perdió a Apple en 2017, vuelve a tener un cliente premium. Y no acaba ahí. Xiaomi prepara su propio SoC, llamado XuanJie, con una PowerVR DXT-72-2304 todavía más grande. Así que el catálogo de Imagination empieza a tener peso real en el segmento alto del mercado.
Sin embargo, la historia del Pixel 10 tiene una moraleja muy incómoda. La GPU ha rendido muy mal: el Pixel 10 Pro saca 3.707 puntos en Geekbench, frente a los 9.023 del Pixel 9 Pro del año anterior. La GPU se queda atascada en su frecuencia de reposo de 396 MHz incluso bajo carga pesada, muy por debajo de su 1 GHz nominal.
¿La causa? Justo lo que veníamos diciendo: los drivers. El Pixel 10 se lanzó con una versión obsoleta (v24.3) mientras Imagination ya tenía la v25.1 con soporte para Vulkan 1.4 y mejoras de OpenCL. Y hay un detalle aún más revelador para el debate sobre la Pi 6: aunque Google trabajó codo con codo con Imagination en este chip, la propietaria conserva el control total de los drivers de la serie DXT. Es decir, incluso Google depende de Imagination para las actualizaciones fundamentales.
Esa es exactamente la situación que la fundación Raspberry Pi no querrá tener. La paradoja queda servida: por un lado, Imagination empuja en código abierto con Mesa y el kernel. Por otro, sigue manteniendo cerrados los drivers de sus GPU comerciales. Si esa contradicción no se resuelve antes de 2028, la fundación tendría motivos para quedarse en VideoCore aunque ya no exista el VIII. Un VideoCore VII ampliado, con un driver V3D dominado por completo en software, sigue siendo preferible a una PowerVR potente con drivers en manos ajenas.

El resto de especificaciones probables
Con lo que sabemos y la filosofía declarada por la fundación, se puede dibujar un perfil bastante fiable del resto del hardware. La memoria saltaría de LPDDR4X a LPDDR5, con más capacidad y más ancho de banda, justo lo que Upton describió como «more DRAM bandwidth».
En conectividad, el salto de Wi-Fi 5 (802.11ac) a Wi-Fi 6 o 6E sería simplemente seguir el estándar de la época. El Bluetooth subiría a 5.4 como mejora incremental. En almacenamiento, eso sí, conviene templar expectativas: Upton avisó de que no habrá M.2 integrado ni nuevos puertos. El enfoque es «más» rendimiento, no nuevas características.
El factor de forma y el conector GPIO de 40 pines se mantienen, algo que Upton confirmó expresamente. La continuidad del software stack es, de hecho, el principio rector de toda la generación. Y si hay sucesor del controlador RP1, aunque en el informe a los inversores se habla de evolucionar el RP2 entiendo que se refieren al microcontrolador en general, probablemente llegue con un enlace PCIe más rápido.

Características estimadas de la Raspberry Pi 6
Importante: todo lo que sigue es una estimación basada en rumores y en la trayectoria de la marca, no datos oficiales. Lo único confirmado es el proveedor del SoC (Broadcom), la fecha aproximada (2028) y la filosofía de continuidad.
- CPU: Broadcom BCM2714 (numeración estimada), quad-core ARM Cortex-A78 en torno a 2,8-3,0 GHz (el A720 ARMv9 es posible pero menos probable por coste)
- GPU: VideoCore VIII si Broadcom lo desarrolla, o un VideoCore VII ampliado con más núcleos y mayor frecuencia. Cambio a IP de terceros (PowerVR) no descartable pero improbable
- NPU: ninguna integrada por decisión expresa de la fundación. Aceleración IA vía accesorios externos (AI HAT+2)
- RAM: LPDDR5, variantes estimadas de 4 GB a 16 GB (posible 32 GB en un futuro modelo)
- Almacenamiento:
- Vídeo: salida dual 4K, decodificación por hardware mejorada
- LAN: Gigabit Ethernet (2,5G posible pero de baja prioridad)
- Wi-Fi / Bluetooth: Wi-Fi 6/6E y Bluetooth 5.4 estimados
- USB: posible salto a USB 3.1/3.2 y puerto USB-C de datos
- GPIO: 40 pines, compatibilidad mantenida (confirmado por Upton)
- Alimentación: USB-C, previsiblemente continuista respecto a la Pi 5
- Fecha estimada: principios de 2028 o posterior
- Más información:
Qué decisiones de diseño tienen sentido y cuáles no
La estrategia de no integrar NPU es coherente con el precio, aunque deja a la Pi en desventaja frente a rivales que ya traen aceleradores de serie con 6 u 8 TOPS. La diferencia es que esos rivales suelen flojear en software y documentación, mientras que el ecosistema Pi sigue siendo el mejor del sector.
Lo que no termina de cuadrar es la insistencia en no integrar M.2, cuando el almacenamiento por microSD lleva años siendo el último cuello de botella real de la plataforma. Mantener la dependencia de adaptadores PCIe externos en 2028 será difícil de justificar. Eso sí, encaja con la obsesión de la fundación por contener el precio base, especialmente con el RAMageddon en marcha, una crisis de la memoria que ya tratamos cuando la Raspberry Pi 4 estrenó variante de 3 GB con subida de precios.
Siempre que he intentado responder por adelantado a cómo será un nuevo modelo de Raspberry Pi lo he hecho con pura especulación y un poco de mirar a GitHub. Ahora, que por primera vez, tenemos también la información a los inversores con cosas como el contrato de 300 millones con Broadcom hasta 2030, un desarrollo confirmado en las cuentas y un ex-CTO de Imagination sentado en la mesa. La Raspberry Pi 6 no llegará pronto, pero ya está en marcha: es un proyecto con presupuesto y proveedor firmados y a ver si he acertado la lotería de la GPU que me hace ilusión.
Si estás pensando en comprar ahora y no esperar dos años largos, tiene sentido revisar qué modelo encaja contigo en el selector interactivo de qué Raspberry Pi comprar. Para tareas habituales, la Pi 5 va a seguir siendo el buque insignia durante bastante tiempo.




