El 28 de julio de 2026 me llegó un correo con un asunto sencillo: «Pimoroni is 14!». Catorce años ya desde que vendieron su primer Pibow, la caja de metacrilato que fue su único producto durante un tiempo. Lo cuentan ellos mismos en su entrada de aniversario: empezaron en 2012 fabricando cajas cortadas con láser para la Raspberry Pi, y hoy venden electrónica propia además de un catálogo enorme de piezas de otros fabricantes.
La cifra de 14 años no es casual para el chiste que cierra el correo: dentro de cuatro más, dicen, ya podrán «beber legalmente». En el Reino Unido la edad mínima para el alcohol son 18 años, así que la cuenta les sale justa.



De un garaje en Sheffield a la portada de Raspberry Pi
La historia del Pibow tiene su propia entrada en el blog oficial de Raspberry Pi. En julio de 2012, Liz Upton escribía sobre la caja de Paul Beech, diseñador que ya colaboraba con la Fundación en su logotipo y su web. La Fundación había descartado fabricar una caja oficial y el hueco lo llenó la comunidad casi de inmediato.
Aquella entrada acumuló 103 comentarios, algo enorme para 2012. Había quejas por el precio del envío a Europa y Australia, peticiones de más colores, dudas técnicas sobre el corte láser del acrílico y hasta gente pidiendo una versión de madera. El propio Paul Beech, que firmaba como «guru», contestaba una a una casi todas las dudas. Ese tono cercano con la comunidad es algo que Pimoroni ha mantenido desde entonces.
Mi experiencia con sus productos
Por aquí he comprado y probado varias cosas suyas a lo largo de los años. La primera fue una caja Coupé Royale para una Raspberry Pi Model A+. Era una caja minimalista y bien resuelta pese al sobrecoste del envío desde el Reino Unido.
Más adelante monté una OctoCam, un kit con cámara de 5 megapíxeles pensado para vigilancia con motionEyeOS, que incluía hasta la Raspberry Pi Zero W. También apoyé su campaña de financiación colectiva Flotilla, que consiguió todos los fondos en menos de 24 horas. En los tres casos, la sensación fue la misma: productos bien pensados y de fabricante pequeño. Eso sí, el envío desde el Reino Unido siempre encarece un poco la cuenta final.



De cajas a chips propios
Lo interesante de estos 14 años es el salto que ha dado la empresa. De vender solo cajas pasaron a fabricar placas complementarias para la Raspberry Pi Pico y, más tarde, a diseñar sus propios productos alrededor del microcontrolador RP2350. La entrada de aniversario destaca su gama Badgeware: Tufty 2350, con pantalla IPS de 2,8 pulgadas; Badger 2350, con pantalla de papel electrónico; y Blinky 2350, con una matriz de 872 LED individuales.
También rebajan un 25% el Picade MAX, su mueble arcade de dos jugadores pensado para la Raspberry Pi 5, y ofrecen descuentos en accesorios como el cargador LiPo Amigo Pro o sus matrices de LED Stellar, Galactic y Cosmic Unicorn. En total, 1.449 productos en oferta, con descuentos de hasta el 40%, hasta las 23:59 (hora británica) del 5 de agosto.



Un fabricante pequeño frente a los grandes
Catorce años después de aquel garaje en Sheffield, sigue habiendo algo de valor en elegir un fabricante independiente antes que un gigante como Amazon. Pimoroni empezó vendiendo una sola caja de metacrilato y hoy diseña sus propios chips; no es la trayectoria más habitual entre las empresas del mundo Raspberry Pi, y por eso merece una mención en su cumpleaños.







