Raspberry Pi ha presentado el Compute Module 5 Programming Jig. Es un accesorio pensado para fabricantes que necesitan grabar el sistema operativo en decenas o cientos de Compute Module 5, sin montar cada placa en una base de desarrollo. Raspberry Pi lo ha desarrollado junto a la empresa EDAtec. El jig contacta directamente con el módulo mediante pogo pins con resorte, así que evita el desgaste de los conectores de alta densidad del CM5. Por eso, este artículo repasa cómo funciona, qué opciones de seguridad ofrece y cuánto cuesta.
¿Qué es un jig de programación y por qué hace falta?
Un jig de programación es una herramienta de fabricación. Sujeta un componente electrónico y automatiza una tarea repetitiva sobre él, en este caso la grabación del sistema operativo. Además, el término inglés «single-head» que usa Raspberry Pi indica que este jig programa un módulo cada vez. Se diferencia así de las líneas de producción con varios cabezales en paralelo. En consecuencia, el Compute Module 5 Programming Jig sustituye a la combinación habitual de placa base y cable USB, que resulta lenta e incómoda con cientos de unidades.


Conectores y LEDs del jig
En la parte trasera, el jig incluye una toma de antena para WiFi/BT y una entrada de 12 V a 2 A por barrel jack. También lleva un puerto USB-C llamado USB BOOT, para flashear el sistema operativo del propio jig. Además, suma dos puertos Ethernet Gigabit: uno para gestionar el jig (JIG ETH) y otro para transferir datos al CM5 durante la programación (DUT ETH). Asimismo, tres LED resumen el estado del proceso. Uno corresponde al propio jig, otro al módulo conectado, y un tercero, en la parte superior, muestra si el aprovisionamiento está en marcha, ha terminado o ha fallado. Por ejemplo, un parpadeo azul en el LED superior avisa de que no hay que retirar el CM5 todavía.
Tres niveles de seguridad en el aprovisionamiento
El software rpi-sb-provisioner se ejecuta en el propio jig y ofrece tres niveles de seguridad configurables. El primero, llamado naked, solo instala el sistema operativo sin cifrado. El segundo, fde-only, añade cifrado completo de disco con claves únicas por dispositivo mediante LUKS. El tercero, secure-boot, suma arranque seguro con firma RSA. Además, graba el hash de la clave en la memoria OTP del CM5, una operación que ya no se puede deshacer. Con una imagen de 2,6 GB en modo naked, el proceso completo tarda alrededor de minuto y medio por módulo.
rpi-sb-provisioner y rpi-image-gen: el software detrás del jig
Ya repasamos la actividad de rpi-sb-provisioner en el resumen mensual de commits de GitHub de Raspberry Pi de junio de 2026 y en los de agosto de 2026, meses antes de que el jig llegara a la venta. Las versiones 2.3.3 y 2.3.4 de rpi-sb-provisioner no pueden aprovisionar placas anteriores a la Pi 5, y la 2.3.5 lo corrige. El CM5 no se vio afectado. Esta herramienta abre una interfaz web en localhost:3142. Requiere Raspberry Pi Connect para consultarla en remoto, ya que solo escucha en local. Por su parte, rpi-image-gen construye las imágenes personalizadas de Raspberry Pi OS que después graba el jig. También permite añadir una base de datos de fabricación opcional, con el número de serie, la MAC y la configuración de seguridad de cada unidad, exportable como CSV.



Precio y disponibilidad del Compute Module 5 Programming Jig
Raspberry Pi vende el jig a 600 $ USD sin impuestos. En España lo tenéis en tiendatec por 670€ y también en Kubii que lo distribuye a 672 € con IVA incluido. Como referencia, el Everypin CM5 Flash Jig cumple una función parecida, pero cuesta en torno a 2.200 €. Eso sí, su ventaja es que el software es de código abierto en Python.
¿Necesitas este jig?
El peso de casi 1.800 gramos y el precio superior a 600 € descartan este accesorio para un uso doméstico. Tampoco tiene sentido para un proyecto puntual con un solo Compute Module 5. Si solo vas a programar una o dos unidades, te resultará más práctico seguir la guía de nuestro artículo sobre el Compute Module 5 y usar la placa base habitual. En cambio, el jig tiene sentido para integradores y fabricantes OEM que montan el CM5 en sus propios productos. Ellos sí necesitan una fase de aprovisionamiento repetible y trazable, sin depender de que un operario conecte cables uno a uno.
Vistos los tres niveles de seguridad y la base de datos de fabricación, el Compute Module 5 Programming Jig encaja mejor en una línea de producción que en la mesa de un maker. Y confirma que Raspberry Pi sigue apostando por el CM5 como producto industrial serio, con herramientas como rpi-sb-provisioner pensadas para volumen real.




