El artículo original de este título lleva publicado desde 2015, cuando puse Recalbox a funcionar por primera vez en una Raspberry Pi B+. Por entonces ni soñaba con emular una PlayStation, y la instalación consistía en copiar archivos a la microSD a mano. Han pasado once años y casi nada de aquello sigue vigente. Así que toca actualizarlo de arriba abajo: hoy hablamos de Recalbox en Raspberry Pi en su versión 10, probado en tres placas distintas y con un método de instalación que no se parece en nada al de entonces.
He montado y probado Recalbox 10.0.5 en una Raspberry Pi 3B+, una Raspberry Pi 4 y una Compute Module 5, para ver qué da de sí cada una y a quién le conviene cada modelo. A continuación una guía más o menos completa, desde la instalación hasta el rendimiento real medido en cada modelo.

Por qué Recalbox sigue siendo la forma más fácil de empezar
En 2015 probé primero RetroPie, que recomendaban en todas partes, y no conseguí que funcionara después de una tarde entera peleándome con la configuración. Recalbox me funcionó a la primera. Esa diferencia se mantiene hoy: Recalbox detecta el mando solo, trae casi todo preconfigurado e incluye juegos libres de fábrica para que pruebes sin buscar nada. Si quieres algo más ligero y minimalista, en el blog ya repasé Lakka, que va directo sobre RetroArch sin capas intermedias. Pero para empezar sin dolores de cabeza, Recalbox sigue ganando.
La versión 10 ha rediseñado por completo la interfaz, añade un gestor de temas integrado y, en la Raspberry Pi 5, suma emulación de GameCube y Sega Model 3. El salto respecto a lo que mostraban las capturas de 2015 es enorme.
Qué Raspberry Pi comprar hoy para Recalbox
El propio equipo de Recalbox lo dejó claro en junio de 2026: la Raspberry Pi 5 es su plataforma de referencia, y con 2 GB de RAM basta para todo el catálogo compatible. Los 4 GB dan más holgura y los 8 GB no aportan nada en este uso concreto. Además, Recalbox seguirá tomando la Pi 5 como base al menos hasta 2028, así que invertir en ella ahora no es ningún riesgo. Si dudas entre modelos, tienes el selector interactivo de Raspberry Pi con precios actualizados.
La Raspberry Pi 4 sigue siendo una opción estupenda y más barata, y la Pi 3B+ aguanta el retro clásico sin muchos problemas. Conviene saber, eso sí, que cada modelo necesita su propia imagen. Lo veremos en la instalación.
Instalación con Raspberry Pi Imager
El método ha cambiado por completo. Ya no se copian archivos: ahora se graba una imagen. Lo más cómodo es usar Raspberry Pi Imager, que descarga e instala Recalbox por ti. Abres el Imager, eliges el dispositivo Raspberry Pi, luego en SO vas a Emulation and game OS. En ese menú ya dependiendo del modelo de Raspberry Pi te aparece Recalbox o también RetroPie. El resto es igual que otras imágenes: configuras usuario, eliges la microSD y grabas. En unos minutos arranca solo y completa la instalación en el primer encendido.




Necesitas una microSD de 16 GB como mínimo, aunque recomiendo 32 GB o más. La wiki oficial insiste en la serie Sandisk Ultra, y por experiencia propia las tarjetas de marca dan muchos menos disgustos que las genéricas.
Si eliges Raspberry Pi 4 tienes también la opción de instalar RetroPie y con la Raspberry Pi 3 aparece la opción de las Raspberry Pi Zero 2 y la GPICase2W:



Cada modelo necesita su propia imagen
Aquí va el primer aviso importante, que comprobé sin querer. Recalbox no usa una imagen universal como Raspberry Pi OS. Tiene una imagen distinta por modelo: una para la Pi 5 y CM5, otra para la Pi 4, otra para la Pi 3. Metí por error la microSD de la Pi 4 en la Pi 3 y, lógicamente, ni siquiera arrancó: no da ningún tipo de aviso ni pantallazo. Si tienes varias placas y quieres moverte entre ellas, prepara una microSD por modelo. No hay forma de compartir tarjeta.
El usuario y la contraseña del Imager, explicados
La pantalla de personalización del Imager te deja definir usuario, contraseña, nombre del equipo y Wi-Fi. Recalbox los trata de forma curiosa, y conviene saberlo de antemano. Para entrar por SSH sigues necesitando el usuario root, no el que pusiste en el Imager, pero la contraseña sí es la que definiste ahí. En cambio, para acceder por Samba desde el explorador de archivos del PC, sí valen el usuario y la contraseña que escribiste. El nombre de equipo (hostname) también se respeta. La Wi-Fi, en cambio, se pierde en el primer arranque y hay que volver a meterla desde la propia interfaz.

Primer arranque y configuración del mando
En el primer encendido, Recalbox lanza un asistente que te guía por la configuración del mando y te explica los controles básicos. Yo usé una réplica USB del mando de Super Nintendo, que reconoció sin problemas. El asistente te pide pulsar cada botón para mapearlos.

La Hotkey: cómo salir de un juego
Este es el tropiezo clásico de quien empieza. Arrancas un juego, te diviertes un rato y luego no sabes cómo volver al menú. La clave está en la Hotkey, que en mi configuración asigné al botón Select. La combinación más importante es Hotkey + Start, que cierra el juego y te devuelve a EmulationStation. El propio asistente del primer arranque ya te lo explica en pantalla, así que no te saltes esa pantalla a la ligera.

Si más adelante quieres rehacer el mapeo, lo tienes en el menú principal, dentro de los ajustes de mando. Y un detalle práctico que descubrí trasladando una microSD entre placas: si el mapeo se corrompe y no puedes ni navegar, basta con renombrar el archivo es_input.cfg desde Samba (en la compartición system, dentro de la carpeta oculta .emulationstation) y reiniciar. Al arrancar de nuevo, vuelve a lanzarse el asistente desde cero.

Conectar a la red y añadir tus juegos
Una vez configurado el mando, toca conectar Recalbox a la red para poder pasarle juegos cómodamente. La Wi-Fi se activa desde los ajustes de red. Como no tienes teclado, el texto se introduce con un teclado virtual giratorio que se maneja con el mando. Es lento pero funciona, y solo lo usas una vez.


Las carpetas que ves por red
Cuando accedes a Recalbox desde el explorador de archivos del PC, te encuentras varias carpetas compartidas. En una Pi 4 o Pi 5 con microSD verás las seis habituales: bios, logs, roms (internal), roms (network), share y system. La mayoría de las veces solo tocarás share o roms (internal); el resto conviene dejarlo en paz.

Si tienes almacenamiento adicional, aparecen más carpetas. En mi Raspberry Pi 5 (una CM5 con NVMe) con disco NVMe salen también el eMMC interno como dos carpetas Mmc y el propio NVMe como Hdd. Son extras que dependen de tu hardware, no algo que verá todo el mundo.

Tres formas de subir ROMs
Tienes tres vías para pasar tus juegos. La primera es por Samba, copiando los archivos a la carpeta de la consola correspondiente dentro de share/roms. La segunda es el Web Manager, una interfaz web a la que accedes desde el navegador del PC apuntando al nombre del equipo o a su IP. La tercera es por USB: metes una carpeta llamada recalbox en la raíz de un pendrive y Recalbox la detecta y copia sola. Para la mayoría, Samba es lo más cómodo.
Rendimiento real placa a placa
Aquí está la parte que ningún tutorial te cuenta con datos medidos. Para los sistemas de 8 y 16 bits usé los juegos libres que Recalbox incluye de fábrica, así que cualquiera puede reproducir estas pruebas sin buscar nada. Para medir, activé el contador de fotogramas, que se enciende con un atajo propio de Recalbox.

Cómo activar el contador de FPS
Con el juego ya en marcha, pulsa Hotkey + R + abajo para mostrar u ocultar los fotogramas por segundo en pantalla. En mandos con dos sticks la combinación equivalente es Hotkey + stick derecho hacia abajo, según la wiki oficial. En mandos clásicos sin sticks, como mi réplica de Super Nintendo, sirve la versión con la cruceta. El atajo funciona en cualquier emulador basado en RetroArch, que son la inmensa mayoría: NES, Super Nintendo, Mega Drive, Game Boy, Game Boy Advance, PlayStation y arcades. Kodi y algún núcleo concreto van por su cuenta.
Raspberry Pi 3B+: el retro clásico le viene bien
La Pi 3B+ monta el BCM2837B0 con cuatro núcleos Cortex-A53 a 1,4 GHz. Con fuente y cable correctos, emula Game Boy Advance, Mega Drive y Super Nintendo a 60 fps clavados, sin throttling y por debajo de 50 °C sin ventilación.
Ahora bien, descubrí algo interesante por el camino. Cuando empecé las pruebas tenía un problema de undervoltage que capaba la CPU a 600 MHz. Aun así, Mega Drive y Super Nintendo seguían a 60 fps, pero Game Boy Advance caía a 40. El emulador de GBA es más exigente porque emula un procesador ARM más rápido. Al cambiar a una fuente y un cable en condiciones, la CPU subió a su frecuencia nominal y GBA volvió a los 60. La lección es clara: cuando notes tirones raros en la Pi 3, sospecha de la alimentación antes que de la placa. Pide 5 V y 2,5 A reales, y un cargador genérico de móvil no los da.

Raspberry Pi 4: margen de sobra
La Pi 4, con su Cortex-A72 a 1,5 GHz, ni se inmuta con el retro clásico. En mis pruebas, con caja de ventilación activa, Game Boy Advance, Mega Drive y Super Nintendo corrieron a 60 fps con la CPU a su frecuencia nominal de 1500 MHz, throttling cero y temperatura estable en torno a 45 °C. La diferencia de una caja ventilada se nota: una Pi 4 con disipador pasivo suele estar bastante más caliente en las mismas condiciones. Le queda margen de sobra para subir a sistemas más exigentes.


Raspberry Pi 5 y CM5: para todo lo demás
Mi prueba en Pi 5 la hice sobre una Compute Module 5 arrancada desde NVMe. Como lleva el mismo SoC BCM2712 que la Pi 5 estándar, Recalbox la identifica directamente como Raspberry Pi 5 de 4 GB. Aquí no tomé cifras de fps, porque la configuración con NVMe no es la que tendrá el lector típico, y prefiero no generalizar a partir de un montaje especial. Lo que sí confirmo es que la instalación funcionó sin problemas y que el sistema arranca y se comporta como una Pi 5 normal.
Para los datos de rendimiento en Pi 5 me apoyo en lo que dice oficialmente Recalbox: con 2 GB basta para todo el catálogo, y la Pi 5 añade GameCube, Sega Model 3 y emulación de Xbox que las placas anteriores no mueven. Si la Pi 4 ya con el retro clásico va sobrada, la Pi 5, con el doble de frecuencia y una GPU bastante más capaz, va de lujo, y el salto se nota en los sistemas pesados.



Sistemas exigentes: PS1, N64 y PSP en la Pi 3
Para medir Recalbox más allá de los 16 bits probé también juegos de PlayStation, Nintendo 64 y PSP que no vienen incluidos en la imagen. La línea de este blog es clara: aquí no se distribuyen ROMs ni se explica cómo conseguirlas. Cada uno es responsable de la legalidad de los archivos que mete en su Raspberry, y lo razonable es usar copias de seguridad de juegos y consolas que tengas en casa. Lo que sigue son observaciones de rendimiento, no una invitación a piratear nada.
En PlayStation 1, un plataformas 3D clásico corría a unos 50 fps en la Pi 3B+, jugable y sin saltos. Aparece un aviso de BIOS ausente al arrancar, pero el núcleo PCSX-ReARMed funciona igualmente con emulación por software. Si quieres máxima compatibilidad, las BIOS originales se colocan en share/bios y el aviso desaparece.
En Nintendo 64 la cosa depende mucho del juego. Un clásico de carreras fue prácticamente perfecto, con algún tirón en los efectos 3D del marcador. Un plataformas 3D emblemático corrió muy fluido y sin fallos gráficos. En cambio, un título de combates entre mascotas mostraba texturas montadas, problema que parece del núcleo Mupen64Plus en Pi 3 más que del juego. La PSP, por su parte, es donde la Pi 3 ya no llega: un juego de carreras cargaba pero iba al ralentí. La wiki recomienda Pi 4 o superior para PSP, y mi prueba lo confirma.
El resumen es sencillo. La Pi 3B+ sirve para todo el catálogo de 8 y 16 bits, abre la puerta a PS1 si no eres exigente con los fps, y se queda corta en PSP y en N64 fuera de los títulos mejor optimizados. Para una experiencia consistente en quinta generación, el salto a Pi 4 o Pi 5 deja de ser opcional.

Novedades de Recalbox 10 que merece la pena conocer
La interfaz EmulationStation se ha rediseñado por completo respecto a versiones anteriores. Los menús traen fondos animados, previews de los juegos y fichas con metadatos completos: año, desarrollador, género y carátula. Todo se descarga con el scraper integrado.

Gestor de temas y Kodi integrado
La novedad más vistosa es el gestor de temas, que permite descargar y aplicar skins distintos filtrados por tipo de pantalla (HDMI, CRT, JAMMA) y resolución. El tema por defecto, Recalbox-next 2025, está muy cuidado, y hay una docena más para elegir.

Y sí, Kodi sigue integrado, accesible directamente desde el menú principal. Arranca como centro multimedia completo sin salir de Recalbox, así que la misma Raspberry te sirve de consola retro y de reproductor de salón.


El aviso de RAM en la Raspberry Pi 3
Un detalle a tener en cuenta antes de elegir placa: Recalbox 10 trae más sistemas activos de fábrica que versiones anteriores, y eso pesa en la memoria. En la Pi 3, con 1 GB de RAM, aparece un aviso que limita en torno a 40 emuladores activos a la vez. El propio equipo recomienda salida a 720p y quedarse en una veintena de sistemas si quieres pasar a 1080p. A partir de 2 GB, es decir Pi 4 en cualquier capacidad y Pi 5, Recalbox no documenta un límite equivalente. Si piensas dejar todos los sistemas activos, la Pi 3 te obligará a hacer limpieza.
La Raspberry Pi 3A+ no conseguí que funcionara
Intenté probar también la Pi 3A+ con la misma microSD de la 3B+, ya que la imagen cubre ambas. No conseguí completar la configuración del mando: Recalbox lo detectaba y lo listaba en pantalla, pero el asistente de mapeo se quedaba bloqueado sin recoger las pulsaciones. El mismo mando funcionó a la primera en la 3B+, la Pi 4 y la CM5. Sospecho que los 512 MB de RAM de la 3A+ se quedan justos para la nueva interfaz, aunque no he podido confirmarlo. Probé con otro mando de estilo PS3. En cualquier caso, el mensaje práctico es que para Recalbox 10 la 3B o 3B+ es el mínimo razonable.


Cómo era esto en 2015
Por curiosidad histórica, conservo archivada la versión original de este artículo, la de cuando montaba Recalbox en una Raspberry Pi B+ y copiaba los archivos a mano sin soñar siquiera con emular una PlayStation. Si quieres ver cómo era todo esto hace once años, lo dejo aquí como recuerdo: Recalbox emulación y retro gaming para torpes (2015).
Conclusión
Once años después, sigo pensando lo mismo que en 2015: Recalbox es la forma más sencilla de montarse una consola retro con una Raspberry Pi. La versión 10 lo ha pulido todo, y la elección de placa es más fácil de lo que parece. Para retro clásico de 8 y 16 bits, una Raspberry Pi 3B+ con una fuente decente te sobra. Si quieres PS1 y algo de Nintendo 64 sin sustos, la Raspberry Pi 4 es el punto dulce de precio y rendimiento. Y si vas a por todo, incluida la quinta generación de consolas, la Raspberry Pi 5 con 2 GB es más que suficiente y te va a durar años.
Enlaces útiles
Para profundizar, te dejo las fuentes oficiales y un par de artículos relacionados del blog. La web oficial está en recalbox.com, la documentación completa en su wiki, y la guía de instalación oficial en esta página. Si dudas qué placa comprar, repasa el selector de Raspberry Pi, y si quieres comparar con otras opciones de emulación, ahí está mi artículo sobre Lakka.






