Raspberry Pi Holdings presentó recientemente sus resultados del primer semestre, y sus acciones subieron hasta un 17% en bolsa nada más abrir la sesión en la Bolsa de Londres. El beneficio antes de impuestos se triplicó hasta los 19,6 millones de dólares, y la cifra de negocio creció un 90%, hasta 256,9 millones. Sin embargo, la noticia llega en un momento raro para quien lleva años comprando placas. Los precios no han dejado de subir desde que empezó la crisis de memoria RAM, y cada vez cuesta más justificar el gasto.
Un semestre mejor de lo esperado
Eben Upton, consejero delegado de la compañía, lo explicó así. La decisión de acumular memoria durante 2025 permitió mantener la disponibilidad del producto. Mientras tanto, fabricantes más pequeños luchaban por conseguir que les vendieran chips de RAM. La cartera de pedidos pendientes, de hecho, se duplicó hasta 2,6 millones de unidades durante el semestre. La empresa vendió 4,2 millones de placas, un 17% más que un año antes, y las ventas directas subieron un 26%, hasta 3,4 millones. O sea, redondeando, 3 de cada 4 placas vendidas las vende directamente Raspberry Pi a la industria y solo una acaba en las tiendas para el resto de los mortales.
Raspberry Pi ya espera cerrar el año por encima de las previsiones del mercado. Además, confía en vender más unidades en la segunda mitad que en la primera. La demanda, eso sí, ya no viene solo del público de siempre. La compañía ha detectado interés creciente en el sector del hogar inteligente, y también ha hablado con contratistas de defensa que buscan sistemas de computación más baratos.

La memoria RAM sigue mandando en los precios
El precio medio de venta de sus placas subió un 42%, hasta 65,90 dólares. La razón es sencilla: la empresa trasladó a sus clientes el encarecimiento de la DRAM. En febrero, Raspberry Pi ya había anunciado subidas de hasta 10 dólares en los modelos de 2 GB, y de hasta 60 dólares en los de 16 GB. Es la misma crisis de suministro que hemos repasado en placas rivales como la ODROID-M1S Lite o la Orange Pi Zero 4.
En España, una Raspberry Pi 5 de 8 GB rondaba los 90 euros hace un par de años. Hoy, con stock confirmado, va desde 107,50 € sin IVA en Mouser, un distribuidor de componentes pensado para compra técnica, hasta 230,23 € en tiendas de consumo como PcComponentes. La versión de 16 GB, la que más ha subido de precio, va de 176,30 € en Mouser a 323,95 € en Tiendatec, esta última con envío inmediato.
La empresa, además, ha seguido acumulando LPDDR4 para protegerse de nuevas subidas. El inventario llegó a los 262,7 millones de dólares a cierre de junio, 117,4 millones más que al inicio del semestre. A finales de agosto, la compañía tenía almacenados 8,3 millones de gigabytes de memoria. Ese colchón permitió mantener un margen bruto del 23% durante el semestre. Aun así, la propia empresa reconoce que el beneficio extra de esa compra anticipada ya se ha reducido bastante.
El maker de toda la vida, cada vez más fuera
Entre los aficionados de siempre, en cambio, el ambiente es bien distinto. De hecho, varios análisis de 2026 apuntan a una migración hacia alternativas como el ESP32 para proyectos sencillos. Es lógico: con una Raspberry Pi 5 de 16 GB rondando los 200 dólares en Estados Unidos antes de impuestos y envío, la ecuación que hizo popular a la placa ya no cuadra. Potencia decente a precio bajo era la gracia. Esa gracia se ha ido diluyendo para quien solo quiere montar un servidor casero o un Pi-hole de fin de semana.
A esto se suma un factor nuevo. Buena parte del interés reciente por la acción viene de la fiebre por OpenClaw, un framework de agentes de IA que se ejecuta en local sobre hardware barato, y no tanto de proyectos reales de makers. Entre febrero y abril, la cotización llegó a subir un 42% en dos días por pura especulación sobre qué placas se usarían para montar esos agentes.
El propio Eben Upton reconoció en una entrevista reciente con el Financial Times que algunos inversores ya llaman a la compañía una especie de «mini Nvidia», por esa misma tesis de la IA en el borde de la red. Él mismo hace una mueca al recordarlo: Nvidia vale en bolsa más de 4.000 veces lo que vale Raspberry Pi. Aun así, responde con una broma que tiene su gracia. Eso sí en Reddit, dice, su comunidad de seguidores es más grande que la de Nvidia.
Arm refuerza su apuesta por Raspberry Pi
El fabricante de chips Arm, socio de Raspberry Pi desde 2008, invirtió unos 50 millones de libras en abril (es la ralla gris que destaca en abril en el gráfico de abajo). Con ellos compró acciones adicionales durante una venta de la Fundación Raspberry Pi. Esa operación elevó su participación del 8,4% al 13,1% y, además, la convirtió en una de las mayores accionistas de la compañía. Arm ya había invertido antes de la salida a bolsa de 2024, y compró otros 35 millones de dólares en acciones durante la propia oferta pública inicial.

Raspberry Pi en bolsa: beneficio para el inversor, factura más alta para el usuario
Ahí está la parte incómoda de esta historia. Raspberry Pi Holdings cotiza en bolsa desde 2024, tal y como repasamos al hablar de la historia de la compañía, y sus acciones acumulan una subida del 40,5% desde entonces. Desde esa salida a bolsa, la empresa responde ante accionistas que esperan márgenes, no solo ante aficionados que esperaban placas de 35 dólares para siempre. La empresa, de hecho, ha gestionado la crisis de memoria mejor que la mayoría de sus rivales, y eso se nota en los resultados. Con todo, ese mismo éxito tiene un lado incómodo. Se ha construido en parte subiendo los precios a un ritmo que deja fuera a buena parte del público que hizo grande a la marca.
La Fundación Raspberry Pi, eso sí, sigue detrás del proyecto: conserva el 41% de la empresa cotizada y ha invertido 112 millones de libras desde su creación en 2008. Con ese dinero ha llevado clubes de programación a 2,3 millones de niños y ha formado a más de 250.000 profesores, según contó el propio Eben Upton al Financial Times. Sin embargo, el sector industrial y embebido ya concentra la mayoría de las ventas de la compañía cotizada. Los pedidos pendientes, además, se han duplicado gracias a clientes corporativos. Resulta difícil creer, con esos números, que el hobby siga siendo la prioridad comercial real, por mucho que la fundación mantenga viva la parte educativa.
Llevo años defendiendo que la gracia de Raspberry Pi era poder comprar una placa decente sin pensárselo dos veces. Con los precios actuales cada vez me cuesta más recomendarla para un proyecto sencillo, aunque entiendo perfectamente por qué a los accionistas les está encantando el resultado.
Para seguir el hilo
Quien quiera seguir el hilo de esta crisis de precios tiene más contexto en nuestro repaso de la ODROID-N2L. También en el resumen de la subida de precios de la Raspberry Pi 4 de 3 GB. Los resultados completos, en la cobertura de City AM.




