El 7 de junio de 2026 Autodesk deja de vender EAGLE y retira el soporte técnico. A partir de esa fecha, el viejo programa de diseño de PCB pasa a la historia. No es una sorpresa para nadie que siguiera el tema. De hecho, ya hablé de esto en el blog en 2020, cuando comparaba EAGLE con su rival libre.
Por entonces escribí que EAGLE dominaba el diseño casero gracias a su licencia gratuita. También avisé de que KiCad venía mejorando deprisa. Seis años después, la balanza se ha inclinado del todo. Autodesk apaga la luz y el software libre se queda con el sitio.
Qué pasó con EAGLE
EAGLE nació como CadSoft EAGLE, un clásico entre los aficionados a la electrónica. Tenía una versión gratuita para proyectos no comerciales y un salto barato a la versión de pago. Por eso muchos pasaban del hobby a la pequeña producción sin cambiar de herramienta.
En 2017 Autodesk, el gigante del CAD, compró CadSoft y todo cambió. La versión 8 abandonó la compra única y pasó a la suscripción mensual. Además, ató el programa a un componente en la nube. A partir de ahí empezó la fuga de usuarios. Mucha gente no quería arriesgarse a perder el acceso a sus propios diseños.

Por qué la suscripción ahuyentó a tanta gente
Hackaday lo explicó muy bien en su día. El cliente típico de EAGLE no era una multinacional con presupuesto de sobra. Eran autónomos y talleres pequeños para los que cada licencia suponía un gasto real. Para ellos, lo importante no era tener la última versión, sino la certeza de seguir teniendo una herramienta.
Con la compra única, ese pequeño negocio podía tirar años con una versión antigua. Actualizaba cuando las ventas acompañaban y no antes. La suscripción rompió esa tranquilidad. Ahora había que pagar todos los meses pasara lo que pasara. En la práctica, eso se parecía demasiado a un peaje obligatorio.
KiCad, la alternativa que creció en silencio
Mientras EAGLE perdía usuarios, KiCad iba a más. Se trata de una suite libre de EDA, es decir, automatización del diseño electrónico. Permite dibujar el esquema, colocar los componentes y trazar las pistas de cobre de la placa. El programa conoce las reglas de diseño y avisa de los errores antes de fabricar.
El proyecto despegó de verdad con el apoyo del CERN. El laboratorio europeo puso dinero y desarrolladores para añadir funciones serias. Entre ellas, el enrutado de pares diferenciales, clave para señales rápidas como HDMI o USB. Hoy lo mantiene la Linux Foundation y ya va por la versión 10, publicada en marzo de 2026.
Hay otro detalle que importa para quien viene de EAGLE. KiCad importa los ficheros de EAGLE sin demasiado drama. Por eso migrar un proyecto antiguo no obliga a empezar de cero. En cualquier caso, conviene revisar el resultado, porque ninguna conversión es perfecta.
Raspberry Pi ya apostó por KiCad
Raspberry Pi no se quedó mirando. La compañía lleva años usando KiCad para parte de sus diseños. Con él desarrolló la placa de E/S del Compute Module 4 y los diseños mínimos del RP2040. Además, publicó esos ficheros con licencia abierta para que cualquiera parta de ellos.
La cosa no quedó ahí. En 2022 Raspberry Pi igualó las donaciones a KiCad hasta 5.000 dólares. Es un gesto coherente con su origen. Al fin y al cabo, el éxito de la Raspberry Pi se apoya desde el principio en el software libre. Su propio sistema lo levantaron dos voluntarios sin presupuesto, como conté al repasar la historia de Raspbian.

El software libre como seguro a largo plazo
En el fondo, aquí está la lección. Para el usuario doméstico y el entusiasta, KiCad es gratis y no caduca. Nadie te corta el acceso a tus diseños porque dejes de pagar. Eso ya es razón suficiente para mucha gente.
Para una empresa, además, el argumento es todavía más fuerte. Un programa libre no depende de que a una multinacional le cuadren los márgenes. Si el fabricante decide cerrar, el código sigue ahí y la comunidad puede continuarlo. EAGLE es justo el ejemplo de lo contrario. Por eso cada vez más talleres y fabricantes pequeños eligen herramientas que nadie puede apagar de un día para otro.
Hay cierta ironía en todo esto. Muchos proyectos de hardware libre o OSHW compartían sus ficheros en formato EAGLE, como aquella OpenPi que comenté hace años. Diseños abiertos atados a un programa que ahora desaparece. El movimiento open source aprendió la lección y migró hacia herramientas igual de libres.
No todo es perfecto, claro. Para diseños de altísima velocidad o simulaciones muy exigentes, los grandes paquetes de pago siguen mandando. La propia Raspberry Pi lo reconoce. Sin embargo, para la inmensa mayoría de los proyectos caseros y de pequeña empresa, KiCad sobra y basta.

En 2020 escribí que KiCad ya pisaba fuerte frente a EAGLE. Seis años después no hay debate: EAGLE cierra y KiCad sigue creciendo. Al final no se trata tanto de qué programa usas, sino de quién depende tu trabajo. Cuando la herramienta es libre, el que decide cuándo se deja se usar un software eres tú.
Como colofón creo que esta guerra a la Subscriptocracia, como llama a este fenómeno el gran Javipas, la ganaron los usuarios y que aunque sea un caso muy particular de clientes con capacidad de crear su propia herramienta puede y debe ser el camino en muchos casos y que ahora veo que se va a ver potenciado por el uso de la IA para democratizar aún más el software libre.
Fuentes y enlaces
El anuncio oficial está en la página de soporte de Autodesk y en el blog de Fusion sobre el futuro de EAGLE. Hackaday analizó el cierre en este artículo y en Reddit la comunidad lo comentó en el hilo de r/PCB. Para empezar con la alternativa, lo mejor es la web oficial de KiCad. Y si quieres ver cómo lo usa Raspberry Pi, ahí está su nota sobre el apoyo a KiCad.




