Era el 28 de septiembre de 2023 y La Fundación Raspberry Pi anunciaba la Raspberry Pi 5 y revisando todo lo que incluía pensé que ahora sí estaba la solución de verdad. No fue un sorpresón como el de la Pi 4 en 2019, que apareció sin avisar un lunes de junio. Esta vez había rumores serios desde meses antes, fotos filtradas de la placa base, y el anuncio llegó de forma bastante organizada. Pero que fuera esperado no le quita mérito a lo que han puesto sobre la mesa.
Raspberry Pi 5 Model B
- CPU: Broadcom BCM2712 a 2.4GHz quad-core 64-bit ARM Cortex-A76
- RAM: 4GB o 8GB de LPDDR4X SDRAM
- GPU: VideoCore VII con soporte OpenGL ES 3.1 y Vulkan 1.2
- Vídeo: Decodificación hardware 4Kp60 de H.265 (HEVC), HEVC, VP9; codificación H.264 y H.265
- Dual monitor: Doble salida micro HDMI hasta 4Kp60 simultáneas
- Red: Gigabit Ethernet
- Wi-Fi: Dual-band 802.11ac (Wi-Fi 5)
- Bluetooth: 5.0 / BLE (Bluetooth Low Energy)
- USB: 2× USB 3.0 (5Gbps) + 2× USB 2.0
- PCIe: 1× conector FPC PCIe 2.0 ×1 (nuevo)
- Almacenamiento: MicroSD + conector M.2 via HAT (con el HAT+ oficial)
- Alimentación: USB-C, 5V/5A recomendado (27W)
- RTC: Reloj en tiempo real integrado con conector para batería (nuevo)
- GPIO: 40 pines, compatible con modelos anteriores
- Dimensiones: 85mm × 56mm




Precios de salida: (quién los pillara ahora en 2026)
| Variante | Precio oficial en 2023 |
|---|---|
| 4GB RAM | $60 |
| 8GB RAM | $80 |
A estos dos modelos anunciados se les unieron posteriormente uno superior con 16GB de RAM y otro inferior de 2GB de RAM para intentar recuperar a esos usuarios que querían volver a tener una Raspberry Pi por unos 25$ como era su intención desde el lanzamiento del modelo 1. Luego con la subida de precios de la RAM han tenido que volver a recortar prestaciones con un modelo de 1GB de RAM.
El salto al Cortex-A76: aquí está la diferencia real
Con la actualización de la Raspberry Pi 3 a la 4 pasamos de un procesador basado en Cortex-A53 a uno en Cortex-A72, que ya fue un cambio sustancial en rendimiento por núcleo. Ahora con la Raspberry Pi 5 llegamos al Cortex-A76, la misma arquitectura que encontrabas en gama alta de móviles hace tres o cuatro años. El BCM2712 corre a 2.4GHz frente a los 1.5GHz del BCM2711 de la Pi 4, y la diferencia del número de instrucciones por ciclo entre un A72 y un A76 es bastante grande. En benchmarks reales estamos hablando de entre 2x y 3x de rendimiento en monohilo respecto a la Pi 4. Eso se nota.
La GPU también cambia. El VideoCore VII con soporte Vulkan 1.2 es un paso adelante importante para cualquiera que quiera usar la Pi para emulación o proyectos que tiren de aceleración gráfica. La Pi 4 llegó a soporte OpenGL ES 3.x después de mucho trabajo de la comunidad Mesa; aquí parten de una base mejor.
La RAM LPDDR4X a 4267 MT/s es otro punto fuerte. Más ancho de banda y menos consumo que la LPDDR4 de la Pi 4, y eso en una arquitectura donde CPU y GPU comparten la memoria importa bastante.

El conector PCIe: lo que cambia todo
Este es el cambio más importante que ha introducido la Pi 5 y aunque al principio no parecía algo tan importante cada vez tiene más sentido. Por primera vez en la historia de la plataforma, hay un conector FPC (cable plano flexible) que expone un bus PCIe (Peripheral Component Interconnect Express) 2.0 ×1 directamente desde el SoC (System on a Chip). Hasta ahora, el USB 3.0 de la Pi 4 ya viajaba por una línea PCIe Gen 2 interna a través de un controlador VLI externo. Aquí ese bus está accesible desde fuera de la placa. Este era el «famoso cuello de botella» de las Raspberry Pi en sus modelos 1, 2 y 3, y que se resolvió en la 4 internamente, pero no se podía acceder a él a no ser que desoldaras el chip y metieras tú mismo el conector. Una locura, vamos.
¿Qué significa esto en la práctica? Que con el HAT M.2 oficial puedes conectar un SSD NVMe directamente. Sin adaptador USB, sin cuello de botella de controlador externo. Acceso directo al bus.
Esto es lo que cambia el perfil de uso de la Pi 5 respecto a todo lo anterior. Con almacenamiento NVMe rápido y un Cortex-A76 a 2.4GHz, estamos ante una máquina que aguanta cargas de trabajo a las que antes podías acercarte con una Pi 400 (que es más potente que la Pi 4 normal) y un SSD por USB que seguro que no rinde lo mismo. Para servidor doméstico ligero y para aplicaciones de escritorio reales esta combinación de Raspberry Pi 5 y disco SSD es una opción que se vuelve más interesante.
Una pequeña pega: el conector es PCIe 2.0, no 3.0. En el BCM2712 hay soporte para Gen 3, pero la Fundación lo ha dejado en Gen 2 por defecto para garantizar estabilidad. Hay formas de forzarlo a Gen 3 modificando la configuración, pero no está soportado oficialmente. Es una decisión conservadora que entiendo, pero es una pena que no hayan dado el paso. Siempre está en tus manos forzarlo con el riesgo a perder datos, aunque en general no ha habido muchas quejas y para un usuario doméstico lo mismo merece la pena.
Calor: el problema de siempre, pero menos
La Pi 4 ya tenía fama de calentarse, de hecho la lanaron sin hablar mucho de ese tema y luego fue más que evidente que lo sabían por los disipadores y carcasas ventiladas que lanzaron sus socios más directos como Pimoroni. La Pi 5 con el Cortex-A76 a 2.4GHz genera más calor todavía, y la Fundación lo sabe: por eso ya sí la han lanzado con un disipador activo oficial (el Active Cooler) desde el primer día, algo que nunca habían hecho antes con tanto énfasis. Y además, la placa incluye un conector dedicado de 4 pines para el ventilador con control PWM (modulación por ancho de pulso), lo que significa que el sistema puede regular la velocidad del ventilador según temperatura.
Sin disipador activo, en carga sostenida el throttling térmico aparece relativamente pronto. Con el Active Cooler oficial la cosa mejora mucho. Para un uso casual de escritorio aguanta bien con un disipador pasivo decente, pero si piensas ponerla a compilar o hacer algo serio, el ventilador no es opcional.

El RTC integrado: pequeño pero útil
La Pi 5 incluye un RTC (Real Time Clock, reloj en tiempo real) integrado en la placa con su conector para una batería de litio pequeña (tipo CR2032 o equivalente). Suena a detalle menor, pero para proyectos embebidos y servidores sin conexión a internet constante es un acierto. Antes tenías que añadir un HAT o módulo externo para tener hora real sin red. Ahora lo tienes en la placa base.
Lo que no me gusta
Siguen con micro HDMI. Ya lo critiqué con la Pi 4 y lo vuelvo a decir: en 2023, poner dos conectores micro HDMI tipo D en una placa que aspira a ser usada como mini ordenador de escritorio es una decisión cuestionable. El conector es frágil, los cables y adaptadores no son baratos, y nadie tiene cables micro HDMI en el cajón. Si hubieran encontrado la forma de meter aunque sea un HDMI tipo A completo, sería mejor. La restricción es de tamaño de PCB, lo sé, pero no deja de ser una pena. Esto lo comenté en el foro oficial de Raspberry Pi y me pusieron bonito.

El precio también subió. La Pi 4 de 4GB salió a 55$. La Pi 5 de 4GB costaba 60$ y la de 8GB 80$. No era un aumento dramático dado el salto de rendimiento. Aunque el plan inicial era que la Pi 4 de 1GB a 35$ ya dejase de fabricarse lo que implicaba que la gama baja o de entrada desapareciese. Esto nos llevaba a que para proyectos de bajo coste sigue existiendo la Pi Zero 2W o la Pi 4 de 2GB mientras haya stock.
Puede que lo único bueno de la crisis del precio de la RAM sea que hayan vuelto a fabricar modelos de Raspberry Pi de 1GB y 2GB de RAM.
Otra cosa que no me convence es el conector de alimentación que exige más amperaje. Un cargador USB-C de 15W que usabas con la Pi 4 puede no ser suficiente. Raspberry Pi recomienda explícitamente un cargador de 27W (5V/5A) para sacarle el máximo. No es que no arranque con menos, pero en carga alta empezarás a ver el icono de advertencia de alimentación en el escritorio y el rendimiento se limitará, y se limitará la potencia que salga por los puertos USB. La verdad es que además 27W es una cosa bastante rara.

A favor / En contra
A FAVOR
- Cortex-A76 a 2.4GHz: diferencia de rendimiento real y notable
- PCIe 2.0 expuesto: SSD NVMe nativo, fin del cuello de botella USB para almacenamiento
- RTC integrado con conector de batería
- VideoCore VII con Vulkan 1.2
- Control PWM del ventilador integrado en placa
- LPDDR4X con mayor ancho de banda
EN CONTRA
- Siguen con micro HDMI, dos de ellos
- Precio mínimo sube
- Necesita cargador de 27W para rendimiento completo
- PCIe se queda en Gen 2 (Gen 3 sin soporte oficial)
- El HAT M.2 para NVMe es accesorio aparte, no viene incluido
- Más calor que la Pi 4, disipador activo casi obligatorio en carga
La Raspberry Pi 5 es la placa que más me ha convencido desde el salto de la Pi 2 a la Pi 3. El Cortex-A76 era el núcleo que necesitaba esta plataforma para ser tomada en serio como máquina de trabajo ligero, y el PCIe expuesto abre posibilidades que antes simplemente no existían. Si tienes una Pi 4 y la usas para proyectos serios, vale la pena el salto. Si la tienes como media center o para tareas simples, la Pi 4 sigue siendo perfectamente válida.
Dónde comprarla
Lo mejor es en las tiendas oficiales que aparecen en la web:
De estas tiendas las que son 100% españolas son RaspiPC y Tiendatec que siempre viene bien para gestionar los pedidos o si hay algún problema. Kubii es francesa, pero su web está bastante bien traducida y el proceso de compra se puede completar sin problemas. Reichelt es alemana y es la única en la que no he comprado, y ha sido precisamente porque en la web algunas opciones estaban aún en alemán y no tuve claro alguna cuestión de gastos de envío.
También las tenéis en Amazon a un precio similar a las tiendas oficiales, en algunos casos algo más baratas y otros algo más caras. Para la placa sin accesorios puede estar bien, para un kit mejor los oficiales.




