Si llevas tiempo leyendo este blog o al menos un tiempo trasteando con una Raspberry Pi, probablemente pienses en ella como ese invento británico maravilloso que te permite montar un servidor de Plex o un bloqueador de anuncios barato. Pero detrás de la placa verde ha habido una serie de movimientos económicos que han terminaron con la salida a bolsa de la compañía, o siendo concretos una parte de ella.
Para entender dónde estamos, hay que dejar de ver a Raspberry Pi como una sola cosa. Aunque al principio todo era la Fundación Raspberry Pi, la realidad acabó llamando a la puerta. El éxito fue tan grande que gestionar la fabricación y venta de millones de placas desde una ONG era, sencillamente, imposible.

Para que no te pierdas en la cronología, estos son los momentos donde todo cambió:
- 2009: Nace la Fundación Raspberry Pi. Objetivo romántico: que los jóvenes aprendieran a programar por poco dinero.
- 2013: Se crea Raspberry Pi (Trading) Ltd. La rama comercial necesaria para gestionar el volumen de ventas que se les venía encima.
- 2012-2015: Separación de mandos. Mientras la Fundación se centraba en la educación pura, Eben Upton se puso al frente de la parte empresarial para pelearse con proveedores.
- Julio de 2024: El gran bombazo. La empresa sale a bolsa como Raspberry Pi Holdings.
Esa estructura de «empresa que gana dinero para financiar a una ONG» es la que ha permitido que el invento no muera de éxito. La idea era brillante: la empresa vende mini PC y accesorios y gana dinero, y esos beneficios van directos a la Fundación para que sigan regalando kits en escuelas y formando profesores. Una especie de Robin Hood tecnológico pero con chips de Broadcom.
¿En qué nos afecta esto a nosotros, los que solo queremos que nuestro proyecto de Python funcione? En realidad, en poco. La empresa ahora tiene más presión por parte de los inversores para innovar, lo que suele traducirse en hardware más pulido. Por otro lado, la Fundación tiene más recursos que nunca para blindar su futuro educativo durante décadas.
Se han hecho mayores y han pasado de un garaje en Cambridge al parqué de Londres, pero el alma de la placa sigue siendo la misma. Si quieres curiosear más, tienes la web de la Fundación para temas educativos y la web comercial para ver las especificaciones de la última placa que ha salido al mercado.
En su momento pensé en comprar unas acciones como símbolo de mi confianza, pero si en vez de ver las últimas semanas como en el primer gráfico mirais la evolución del último año donde parece que la subida de precios les está pasado factura. Si queréis ver la cotización están en la bolsa de Londres con el código RPI, lo que se puede buscar de la siguiente forma: LON:RPI

La imagen utilizada como base de la cabecera es de Maxim Hopman en Unsplash.



